sábado, 3 de noviembre de 2012

LA NOSTALGIA DEL RECUERDO

FOTOGRAFÍAS DEL RECUERDO
 
 
El personal de la  Esc. Sec. Fed. No. 3. "Francisco J. Múgica" de Morelia, Michoacán unido en el festejo de un compañero: El Profr. José Antonio Gutierrez Aguilar, quien fuera en esos momentos el director del plantel.
 
En los primeros ciclos escolares de la década de los 80's, el Profr. José Belem Casimiro Zizumbo, Inspector de la escuela hace uso de la palabra para enviar un mensaje a la comunidad escolar.

 
La memoria humana falla pero los recuerdos siguen latentes, posterior a 1989, cinco compañeros optan por el beneficio de la jubilación: Profra. Graciela Rodríguez, Profr. Javier Alvarado, Profra. Gabriela Quijas y dos más.
 
 
Excelente unión entre el personal de la institución en 1991.
 

 
En esta imagen no es tan clara como quisieramos, pero es muy valiosa porque podemos apreciar en ella al Profr. Nicolás Campos Méndez +, quien en la escuela fungió como profesor, luego como subdirector y finalmente como director.


La escuela siempre ha reconocido el valor de la maternidad, por ese motivo cada ciclo escolar festeja a las Madrecitas, he aqui el testimonio de uno de esos homenajes efectuado en la década de los 90's.

 
El 30 de Septiembre de cada año, la capital michoacana se viste de gala, festejando un  aniversario más de uno de sus más ilustres hijos: Dn. José María Morelos y Pavón, con mucha frecuencia a la escuela se le invita a participar el el tradicional desfile. Aquí el testimonio visual de esa galante marcha.
 
El Profr. Antonio Medina por varios ciclos escolares tuvo a su cargo el taller de Dibujo técnico. Aquí participando en el Acto de Aniversario de la escuela en 1994
 
 
 
 
Parte del personal de la escuela en el ciclo escolar 2009-10. Subdirectores: Profra. Hortencia Pérez Rangel y Profr. José Manríquez Ayala
 
 
 
Maricruz, Brenda, Lucía y otra compañerita fueron alumnas del grupo G en los primros ciclos escolares del 2000

 
Las vistas escolares a sitios de interés son recursos que apoyan positivamente el proceso de enseñanza aprendizaje.
Las bibliotecas son fuente inagotable de conocimientos y las diferentes actividades que en ella se programan, fomentan las ansias de saber en cada uno de los educandos.
Implica un gran esfuerzo y responsabilidad trasladar a los alumnos extramuros, pero bien vale la pena por los frutos que este tipo de eventos propician.
 
Una parte del personal del centro educativo del ciclo escolar 2006-07
 
 

En el concurso de Ortografía organizado por la academia de Español del ciclo escolar 2008-09, en la Biblioteca de la escuela; las compañeras:Profra.  Ma. Elena Mayorga Delgado, Profra. Julieta Lara Garduño (jubilada actualmente), Profra. Magdalena Colín (cubría a la Profra. Ma. Salma Casimiro Linares por Licencia de beca-comisión) y la Profra. Atenea López Ireta.
 

 
Algunos de los docentes y personal de apoyo de la escuela del ciclo escolar 2010-11
 
En una comida de aniversario amigablemente convivían Toñita, Lulú, Gina, Chabe, Lupita Espinosa, Rosi, Fernando Ayala, Lupita y Rosalina ("la güerita").
 
 
En el desayuno del Día del maestro en el Hotel Alameda. mayo 2010

 
Festejo del día del maestro organizado por la Sociedad de Alumnos

 
Desayunando amigablemente
 
 
 
La convivencia se aprecia en este desayuno
 
Los estudiantes de la Sec. 3 festejando al personal con motivo del Día del maestro.

Regocijo de poder compartir los alimentos con la excelente compañía.

 
Personal y alumnos compartiendo los alimentos

Alegría en el festejo

 
Grata convivencia
 

miércoles, 31 de octubre de 2012

EXPO DIA DE MUERTOS 2012


 
 


 

Con un admirable espíritu de artista el profesor, arquitecto  y arista Javier Murillo López hace gala de sus habilidades para crear las “Catrinas”,  piezas de belleza exquisita, indispensables en el altar que año con año montan en el Patio cívico de la institución para honrar la memoria de los “files difuntos”. El evento está a cargo de la academia de Educación y expresión artística.


 
Podemos apreciar la dedicación con la que Javier pinta las monumentales esculturas que en este 2012-13 lucieron en el Altar del Día de Muertos.

No hay duda, obra de un verdadero artista.



Alegoría, entusiasmo, dedicación y gusto por preservar las tradiciones mexicanas.

 



Los educandos colaboran con ahínco mostrando así su espíritu colaborador en esta trascendental actividad en la que el folklore mexicano esta presente.



 

La versión original de la Catrina es un grabado en metal autoría del caricaturista José Guadalupe Posada, el nombre original es "La Calavera Garbancera". "Garbancera" es la palabra con que se conocía entonces a las personas que vendían Garbanza que teniendo sangre indígena pretendían ser europeos, ya fueran españoles o franceses (este último más común durante el porfiriato y renegaban de su propia raza, herencia y cultura.





Fue Diego Rivera quien la dibujó por primera vez vestida en su mural "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central", donde la calavera aparece como acompañante de su creador: José Guadalupe Posada. Asimismo fue el muralista quien la llamó "Catrina" nombre con el que se popularizó versión original es un grabado en metal autoría del caricaturista José Guadalupe Posada, el nombre original es "La Calavera Garbancera". "Garbancera" es la palabra con que se conocía entonces a las personas que vendían Garbanza que teniendo sangre indígena pretendían ser europeos, ya fueran españoles o franceses (este último más común durante el porfiriato) y renegaban de posteriormente, convirtiéndola así en un personaje popular mexicano.



 
De acuerdo con el folclore mexicano, La Catrina es mejor identificarla como la muerte, puede mostrarse de muchas formas. Algunas veces se la encuentra alegre, vestida de manera elaborada, con ganas de divertirse e incluso coquetear con los mortales. Otras, nos la encontramos "en los huesos," lista para llevarnos cuando menos lo esperamos. Sin embargo, la relación que los mexicanos tienen con "La Catrina" se define por una serie de circunstancias íntimamente vinculadas con la historia y cultura de México, por lo que ésta se considera un huésped imprescindible en ocasiones importantes, como el Día de Muertos, que se celebra cada 2 de noviembre


De acuerdo con la tradición mexicana, se cree que la muerte, pero más específicamente la memoria de nuestros fieles difuntos, nos da un sentido de identidad, ayudándonos a arraigarnos a nuestra cultura y a nuestra comunidad. Esta perenne compañera la asociamos también, paradójicamente, con el placer de vivir ante la inminencia de la muerte. La Catrina, con su traviesa sonrisa nos invita a asir el momento, y a través de la música y la danza, encontrar el sentido de la vida. La doble identidad de La Catrina nos recuerda que la vida es aquí, ahora y eternamente, como la música y las artes.

 
 

¿Por qué se pone altar de muertos?
La fiesta de los Fieles Difuntos se celebra en México de diversas formas. El altar de muertos es una de ellas y se pone para recordar, con una peculiar mezcla de tristeza y regocijo, a los parientes y amigos que han fallecido. El sentir popular parece no resignarse con la muerte y recuerda cada año, en los primeros días del mes de noviembre, a sus "muertitos". Todo comienza el 31 de octubre a mediodía, cuando se tocan doce campanadas en la iglesia, y luego un repique solemne que anuncia la llegada de los niños difuntos. En muchas casas se prepara una mesa en la que se colocan vasos con agua, sal, jarrones con flores blancas y velas. Cada luz representa el alma de un niño. También se ponen los juguetes que los niños preferían en vida. Se encienden las velas y el sahumerio. Por la noche, se sirve la merienda a las santas almas infantiles, la cual consiste en tamales, pan, chocolate, atole, dulces y fruta.
Al otro día, 1° de noviembre, se pone desayuno de los niños, con los mismos alimentos. Al mediodía vuelven a sonar campanas para anunciar que han llegado las almas de los adultos. Éste es el toque de ánimas. Los parientes se reúnen para rezar el rosario y encender una vela grande por cada difunto; también se enciende una más para alumbrar a las almas que no tengan quien les rece. Entonces el altar de muertos se adorna con flores amarillas o de cempasúchil, y en él se ponen más tamales y los platillos preferidos de los ahora difuntos. También se dejan en la mesa cigarros, café de olla o botellas de aguardiente. Algunas personas ponen la foto de los muertos para recordarlos mejor.
Al otro día, a las 12 en punto, vuelven a sonar las campanas de la iglesia para anunciar que ya se van los difuntos, y es entonces cuando todo el mundo se dirige al camposanto. Se limpian y desyerban las tumbas para ponerles flores y arreglarlas. Si la tumba es de un niño, se le ponen flores blancas, y si es de un adulto, amarillas.